Cumplimiento · 6 min de lectura

Calibración del tacógrafo: revisión bienal, plazos y sanciones

Con el tacógrafo se mezclan dos cosas que conviene separar bien: la tarjeta del tacógrafo (del conductor o de la empresa) y la calibración o revisión periódica del aparato en un taller homologado. Son fechas y trámites distintos, y confundirlos lleva a circular pensando que estás al día cuando no lo estás. Te lo aclaramos.

Calibración del aparato vs. tarjeta del tacógrafo

La tarjeta del tacógrafo es la que identifica al conductor (o a la empresa, el taller o el agente de control) y permite registrar la actividad. Tiene su propia caducidad y se renueva por separado.

La calibración es otra cosa: es la revisión periódica del propio aparato instalado en el vehículo, que debe hacerse en un taller homologado de tacógrafos. Verifica que el equipo mide y registra correctamente y que no ha sido manipulado.

El error típico es pensar que con la tarjeta en vigor ya está todo cubierto. No: aunque la tarjeta esté perfecta, si el aparato no ha pasado su revisión en plazo, el conjunto no está en regla.

Cada dos años, en taller homologado

La revisión del tacógrafo se realiza con periodicidad bienal, es decir, cada dos años, en un centro o taller autorizado para ello. Tras la inspección, el taller coloca la placa o precinto que acredita la calibración y deja constancia de la próxima fecha.

La fecha de la próxima revisión queda reflejada en la placa de instalación o calibración que el taller deja en el vehículo. Esa es la referencia para saber cuándo toca la siguiente, igual que la pegatina de la ITV.

Conviene no apurar al límite: como con cualquier cita de taller, dejar la revisión para el último día expone a no encontrar hueco a tiempo y acabar circulando fuera de plazo.

Qué implica saltarse la revisión

Circular con el tacógrafo sin la calibración en vigor, manipulado o sin funcionar correctamente está entre las infracciones que la inspección de transporte vigila con especial dureza, por su relación directa con los tiempos de conducción y descanso.

Las sanciones en materia de tacógrafo pueden ser elevadas y, en los casos más graves (manipulación), de las que más cuestan en todo el sector. A la multa se suma el riesgo de inmovilización y el problema de no poder justificar la jornada del conductor.

Para una empresa, además, un tacógrafo sin revisar es un agujero de cumplimiento que aparece justo cuando menos conviene: en una inspección en carretera o en una revisión de la autoridad de transporte.

Una fecha más que vigilar (y no perder)

La revisión del tacógrafo es una de esas fechas que se cuelan porque no se mira a diario: cada vehículo tiene la suya, cada dos años, y se suma a la ITV, el seguro y todo lo demás.

En FleetyManager registras la fecha de la próxima revisión del tacógrafo de cada vehículo y el sistema te avisa antes de que venza, igual que con la tarjeta del tacógrafo del conductor, que es una fecha distinta. Así llevas separadas las dos cosas y no confías ninguna a la memoria.